lunes, 30 de julio de 2012

Guerra Irán-Irak


Fecha22 de septiembre de 1980 - 20 de agosto de 1988
LugarGolfo Persico, frontera entre ambos países
CausasIrak invade territorio iraní
ResultadoCese al fuego. Ambos bandos se declaran vencedores.
Beligerantes
Iran
U.P.K.
A.S.I.I
P.I.D
Irak
M.E.K.
Liga Arabe
Bajas
500.000-1.000.000 muertos
2.000.000 heridos
4.000.000 desplazados
150,000–375,000



Fue una guerra entre Irán e Irak acontecida entre los años 1980 y 1988 y finalizada sin un claro vencedor. Sus orígenes se encuentran en la larga animosidad árabe-persa y en las rivalidades regionales; en concreto, Irak quería invertir la delimitación de fronteras entre los dos estados, establecida en los Acuerdos de Argel (1975), para conseguir la anexión de la región de Shatt al-Arab.


La guerra fue un costo enorme en vidas y daños económicos -con un millón de soldados iraquíes e iraníes y civiles de ambos bandos muertos así como muchos lisiados- pero sin reparaciones o cambios en las fronteras. El conflicto es comparado con la Primera Guerra Mundial (1914-1918) por el uso de las mismas tácticas, incluyendo el fuego de trinchera a gran escala, nidos de ametralladoras, cargas de bayoneta, uso de alambre de púas atravesando trincheras, oleadas de ataques atravesando la tierra de nadie y el uso extensivo de armas químicas como el gas mostaza por el gobierno iraquí contra las tropas iraníes y civiles como los kurdos iraquíes. Con el tiempo el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas emitió que las armas químicas podían usarse en la guerra. Así mismo la Organización de las Naciones Unidas (ONU) nunca aclaró que Irak era el único que usaba armas químicas, para decir que la comunidad internacional guardaba silencio sobre Irak por el uso de armas de destrucción masiva contra los iraníes y los kurdos y que los Estados Unidos previnieron a la ONU de condenar a Irak. Resolución 598 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.








Causas de la guerra





Ya en 1971, Irak había roto relaciones diplomáticas con Irán, debido a conflictos territoriales. Además, Irak estaba preocupado por la propaganda religiosa dirigida desde la nueva República Islámica de Irán con el ayatolá Ruhollah Jomeini al frente, contra el régimen baazista laico de Bagdad, y especialmente temía perder la lealtad de sus súbditos chiíes.
Sin embargo, la principal razón de la guerra fue la creencia del presidente de Irak, Saddam Hussein, de que la potencia militar de Irán se había debilitado en gran medida por la Revolución iraní de 1979, que derrocó al Sha Mohammad Reza Pahlevi, y que el apoyo que conseguiría por parte de Occidente le permitiría obtener una fácil victoria, reconquistando Shatt al-Arab y la provincia iraní de Juzestán para Irak.Resolución 598 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.






Invasión iraquí





La guerra comenzó con la invasión de Irán el 22 de septiembre de 1980 cuando fuerzas iraquíes (190.000 hombres, 2.200 tanques y 450 aviones) atacaron la provincia de Juzestán -en la Operación Kaman 99-, rica en petróleo, donde vivían 3 millones de árabes, Hussein esperaba su apoyo (lo que no sucedió). Pero, aunque las fuerzas iraquíes obtuvieron éxitos al principio, Sadam detuvo a sus tropas, lo que dio tiempo a Irán a reorganizar sus fuerzas y lanzarse al contraataque. En ese momento el gobierno iraní llamó a los jóvenes de su país a acudir al frente como voluntarios. Alrededor de 100.000 soldados y 200.000 milicianos se presentaron en poco tiempo. De este modo la guerra relámpago que esperaban los iraquíes se convirtió en una guerra de desgaste en un frente de 300 km.
Saddam Hussein, Comandante Supremo de las Fuerzas Armadas iraquíes




Hacia 1982, las tropas iraquíes habían sido expulsadas de la mayor parte de Irán, que rechazó la posibilidad de comenzar un proceso de paz y continuó una guerra que pensaban que podrían ganar.








Armamento de los contendientes





A lo largo del conflicto Irak usó armas de origen soviético como fusiles de asalto AK-47 y AKM de calibre 7,62 x 39 mm, ametralladoras RPK del mismo calibre y PKM de 7,62 x 54 R, rifles semiautomáticos de francotirador SVD del mismo calibre, lanza granadas antitanque RPG-7, lanzacohetes Katiusha, cañones D-30 de 122 mm y tanques T-54 y T-55; también aviones de propulsión Mirage franceses y varias armas químicas como el gas mostaza y el gas sarín. Irán usó fusiles de asalto Heckler & Koch G3 alemán de 7, 62 x 51 mm (usado desde los tiempos en que Irán estaba gobernado por la monarquía y que también fue utilizado en la Revolución iraní) y Tipo 56 chino (versión oriental del AK-47) de 7,62 x 39 mm, comprados a China, al igual que las carabinas semiautomáticas SKS hechas en ese país, así como máscaras antigases y trajes especiales contra ataques químicos, aunque no todos los combatientes iraníes los tenían. Cuando el ayatolá Jomeini se enteró que muchas armas compradas a Occidente (como el fusil de asalto Galil y el subfusil Uzi israelíes), que usaban el ejército, los Cuerpos de la Guardia Revolucionaria Islámica y la milicia Basij, provenían de Israel, no dudó en aprobarlas alegando que: No estamos obligados por la religión islámica a preguntar el origen de las armas, vayan y cómprenlas.


En 1986 estalló el escándalo Irangate o Irán-Contra, cuando se descubrió que el gobierno del Presidente de Estados Unidos Ronald Reagan vendía misiles BGM-71 TOW a Irán, saltándose el bloqueo que su propia administración había decretado contra este país, y con el dinero de esta venta financiaba a las Contras de Nicaragua que combatían al gobierno del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN). El teniente coronel Oliver North fue hecho responsable y no se investigó a nadie por encima de él.






Guerra de trincheras





Entre 1982 y 1987 las fuerzas iraníes organizaron la ofensiva a lo largo de la frontera, fundamentalmente en el sur, donde el principal objetivo era la conquista de Al Ba'ra a la vez que cortar la carretera que une Bagdad con Basora. Los ataques iraníes sobre las posiciones atrincheradas iraquíes recordaron las tácticas de desgaste de la I Guerra Mundial. Irán comenzó a usar numerosa infantería pobremente armada. En este tipo de guerra tenía ventaja sobre su enemigo, pues Irán tenía entonces 54 millones de habitantes e Irak sólo 18 millones. Los iraquíes compensaron su inferioridad numérica con el uso de armas químicas.


Soldados iraquies


Se han relatado algunos casos en los que los infantes eran enviados al frente sin arma alguna, usando la táctica de desbordamiento. En otros casos se mandó a jóvenes iraníes en masa y sin armas sobre los campos minados, para que detonaran los explosivos y dejaran los caminos limpios para el paso de los tanques; a los chicos se les daba llaves de plástico hechas en Taiwán, pues se les consideraba como las llaves del Paraíso. Entre 1983 y 1988, años de constantes ofensivas iraníes contra Basora, murieron 60 mil personas. Los años más decisivos fueron 1985 y 1986.
Con la ayuda de grandes donaciones y préstamos de los estados árabes de la región del Golfo Pérsico (sobre todo Arabia Saudí), y el suministro de armamento (entre otros, de la Unión Soviética, Estados Unidos y Francia), Irak resistió en tierra, mientras su fuerza aérea atacaba ciudades iraníes e instalaciones petrolíferas en el Golfo Pérsico.
Irán tomó represalias contra los estados que apoyaban a Irak, mientras Saddam Hussein buscaba implicar a otros países en el conflicto. En 1987, Estados Unidos y otras potencias asumieron la responsabilidad de proteger el tránsito de buques petroleros en el Golfo Pérsico.


Fragata iraquí incendiada, tras ser alcanzada por misiles iranies


Irak recibió apoyo técnico y armas de Estados Unidos. Sus armas químicas fueron producidas con materiales de doble uso otorgados por Estados Unidos y algunas compañías alemanas. Se calcula que 50.000 soldados iraníes murieron a lo largo del conflicto debido a armas químicas.






Negociaciones y cese del fuego

Hacia 1988 Irán continuaba la guerra, pero las fuerzas iraquíes lanzaron una serie de ofensivas exitosas. En julio de 1988, Irán e Irak se vieron empujados a aceptar la Resolución 598 -adoptada por el Consejo de Seguridad de la ONU el 20 de julio de 1987- al ver que no podían vencer en el conflicto.
Finalmente se llegó a la paz el 20 de agosto de 1988, sobre la base del mantenimiento de la situación territorial anterior al enfrentamiento bélico. Se calcula que la guerra se saldó con un millón de muertos (el 60% de ellos iraníes) y casi dos millones de heridos, además de enormes gastos materiales que dejaron la economía de ambos combatientes en una situación muy precaria.


Jomeini afirmó que aceptar la paz había sido para él como «beber un trago de veneno». Entre las causas por las que el conflicto se mantuvo incluso cuando ambos contrincantes estaban exhaustos está el continuo aporte de armas entregadas por países extranjeros.




Plataforma petrolera irani arde en llamas, en el Golfo Persico




Frente interno





Irak





Como algo primordial Saddam Hussein tuvo atención al pueblo iraquí sufriera lo menos posible por la guerra y los proyectos civiles antes del conflicto continuaron. Al mismo tiempo se exaltaba su culto de la personalidad que tenía nuevas alturas de adulación sobre su régimen que tenía el control militar. Tras las victorias iraníes de la primavera de 1982 y el cierre de Siria del oleoducto iraquí Saddam miró a su política de frente interno; una política de austeridad y guerra total fue introducida para que la población entera se movilizara para la guerra. Todos los iraquíes fueron obligados a donar sangre, las demostraciones masivas de lealtad a Hussein se volvieron más comunes y más de 100,000 civiles fueron obligados a partir cañas en las aldeas del sur del país.


Para asegurarse la lealtad de los chiíes se admitió a muchos de estos el Partido Baath y el gobierno. Como parte del apoyo chií iraquí a la guerra el Estado pagó los costos de restaurar la tumba del imán Alí con mármol importado de Italia. A pesar de los costos de la contienda el gobierno hizo generosas contribuciones para los chiíes; el comportamiento del ayatola Jomeini durante su exilio en Najaf, en los años 60 y 70, donde él a menudo peleaba con los líderes ulemas iraquíes para esclarecer la ayuda chií al régimen iraquí en los 80, por lo que los chiíes de Irak apoyaron la guerra de su país contra Irán.


Durante los primeros años del conflicto el gobierno iraquí se preocupó por los kurdos para que apoyaran la guerra contra Irán. En 1983 la Unión Patriótica del Kurdistán (UPK) aceptó cooperar con Bagdad, pero el Partido Democrático del Kurdistán (PDK) se opuso. Ese mismo año Hussein firmó un convenio de autonomía con Yalal Talabani, líder de la UPK, aunque el primero renegaría de su promesa de la autonomía kurda. En 1985 la UPK y el PDK unieron sus fuerzas y el Kurdistán iraquí fue escenario de una guerra de guerrillas que se prolongaría hasta el final de la guerra en 1988. Una campaña de terror se desató en el verano de 1982 con más de 300 oficiales del ejército iraquí que fueron baleados en los campos de batalla y al año siguiente se desató una cacería contra el liderazgo de la comunidad chií con 90 miembros de la familia al-Hakim (una influyente familia de clérigos chiíes como Mohammad Baqir al-Hakim y Abdul Aziz al-Hakim) que fueron arrestados y 6 ahorcados; esto se extendió a los kurdos de los que 8,000 miembros del clan Barzani, de cuyo líder Masud Barzani que también es líder del PDK, fueron ejecutados. Desde 1983 fue tal la represión que el historiador israelí Efraim Karsh escribió que eran de “proporciones genocidas”. La Campaña Al-Anfal fue un intento para pacificar el Kurdistán iraquí




Irán





El estallido de la guerra fue considerado por el gobierno iraní como un cambio de sentimiento celestial para defender su posición y consolidar la Revolución Islámica. La guerra se presentó al pueblo iraní como una gloriosa jihad y una prueba del carácter nacional, pues el régimen iraní hizo una política de guerra total e intentó movilizar la nación entera para la lucha. El conflicto marcó la declinación de la economía iraní que se venía haciendo con la revolución en 1978-79; como resultado de la guerra los estándares de vida cayeron dramáticamente en Irán en la década de los 80.


Como parte del efecto de guerra total el gobierno creó un grupo conocido como la Campaña de Reconstrucción que jugó la exención para que cultivaran la tierra los hombres que volvieron del frente. Los trabajadores deducían días de salario de sus cheques de pago para ayudar a financiar la guerra y se hicieron campañas masivas para donar comida, dinero y sangre para los soldados. En 1981 se desató una condición de guerra civil en las calles de las ciudades iraníes cuando el izquierdista Mujaheddin e-Khalq (MEK) intentó tomar el poder. En junio del mismo año hubo una lucha callejera entre el MEK y la Guardia Revolucionaria por varios días con cientos de muertos en ambos bandos y se desató una campaña de asesinatos que mató a cientos de oficiales del gobierno al final de ese año. El 28 de junio del mismo año el MEK asesinó al secretario general del Partido Republicano Islámico (PRI) Mohammad Beheshti y el 30 de agosto mató al presidente Mohammad Ali Rajai; en septiembre hubo batallas callejeras entre el MEK y la Guardia Revolucionaria por lo que cientos de izquierdistas iraníes (algunos de los cuales no estaban asociados con el MEK) fueron ahorcados por el gobierno en una secuela. Antes de ser vencido el grupo terrorista desató una campaña de bombas y asesinatos que fue respondida con una política de ejecuciones masivas de sospechosos miembros del MEK hasta 1985. El gobierno iraní reprimió una rebelión en el Kurdistán iraní apoyada por Irak que fue gradual, ahogada con una campaña de represión sistemática; las manifestaciones estudiantiles antiguerra hechas en 1985 fueron destrozadas por activistas gubernamentales.


Una de las pocas excepciones para la política represora del gobierno era la tolerancia hacia el pacifista Movimiento de Liberación Islámico (MLI) liderado por el ex Primer Ministro Mehdi Bazargan. En enero de 1985 Bazargan criticó la guerra después de 1982 en un telegrama a las Naciones Unidas como antiislámica e ilegítima, argumentando que Jomeini debería de haber aceptado la tregua que ofreció Hussein en 1982 en vez de frustrar el derrocamiento del Baath. Jomeini se molestó por ese telegrama y emitió una declaración pública en la que defendió la guerra como islámica y justa; para 1987 era evidente las señales de desgaste de la moral iraní que se reflejó en el fracaso de las campañas gubernamentales para reclutar “mártires” para el frente. El historiador israelí Efraim Karsh escribió que esas señales de declinación moral en 1987-88 jugaron un gran rol en la decisión de Irán de aceptar el cese de fuego de 1988. El británico Patrick Brogan escribió: La economía se desplomó. La guerra y la revolución cobraron sus bajas. Sólo las industrias bélicas sobrevivieron lo suficiente para prolongar el reclutamiento de los Cuerpos de la Guardia Revolucionaria Islámica; la maquinaria de guerra iraní no era capaz de suplir a los inmensos ejércitos que marchaban a la contienda cantando en los primeros días…El país entró en bancarrota, la ley islámica prohíbe la usura y Jomeini la interpretó que Irán no debía prestar dinero contra los futuros ingresos del petróleo para encontrar las expensas de la guerra. El ingreso petrolero pasó de $20 mil millones en 1982 a $5 mil millones en 1988. En una cumbre de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) en junio de 1988 Arabia Saudí, que había roto relaciones diplomáticas con Irán 2 meses antes, vetó una última iniciativa iraní de cortar la producción y subir los precios.


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