sábado, 23 de abril de 2011

Ametralladoras.

Una ametralladora es un arma de fuego automática diseñada para disparar una gran cantidad de balas a partir de un cargador o una cinta de municiones, que normalmente en un lapso breve y de forma sostenida puede disparar cientos de balas por minuto, debido a su mecanismo de disparo automático, e impactando en un determinado campo de tiro. Las ametralladoras generalmente son pesadas, voluminosas y están montadas sobre un afuste. El uso moderno de esta palabra se refiere a las ametralladoras automáticas, que fueron precedidas por las ametralladoras manuales con algunos detalles automáticos.

La idea de un arma de fuego que disparara de forma repetitiva hunde sus raíces en la primera generación de armas de fuego maduras, a comienzos del sigo XVI. Sin embargo, habrá que esperar hasta la mejora de la metalurgia para que surgieran los primeros modelos de fuego repetitivo con las Mitrailleuse francesas, armas de apoyo construidas a partir de la superposición de cañones de calibre de fusil que se cargaban por retrocarga y que se podían disparar en sucesión, sembrando de metralla (mitraille) el arco de fuego del arma. Su uso en combate en la guerra Franco-Prusiana no dio resultados concluyentes, sobre todo comparada con las piezas de artillería de retrocarga prusianas, íntegramente forjadas en acero y de un efecto netamente superior.
La primera arma automática eficaz fue la ametralladora Gatling, con media docena o más de cañones de fusil dispuestos en posición circular alrededor de un eje y alimentados por un cargador vertical o cilíndrico y accionada por medio de una manivela. Si bien al principio conservaba la configuración de pieza de artillería, situada en un armón como el de los cañones de la época, su perfeccionamiento la fue aligerando hasta permitir el transporte por una sola bestia de carga. Su efecto en conflictos coloniales fue un claro indicador de los cambios que las sucesivas generaciones de ametralladores iban a producir en el campo de batalla. El freno a la evolución de la ametralladora pasó a ser la mentalidad de los oficiales de los ejércitos occidentales, que la entendían sólo como un arma apropiada contra indígenas, pero inapropiada en un campo de batalla europeo.
En 1884 aparece la primera ametralladora auténtica, la Maxim inventada por el estadounidense nacionalizado británico Hiram Maxim, que utilizaba la presión de salida de los gases de proyección para provocar el retroceso del cañón, el montado del cierre, la expulsión del casquillo y la alimentación con otro nuevo cartucho obtenido de una cinta en el lateral del arma.
Maxim realizó demostraciones por toda Europa y su ametralladora fue adoptada por la mayoría de los ejércitos del continente. En 1885, el fabricante Browning saca en Estados Unidos un modelo de ametralladora accionado por el gas que se recoge del cañón a través de un émbolo dentro de un tubo conectado al cañón del arma, sistema adoptado después para los fusiles semiautomáticos y de asalto. Cuando el Kaiser Guillermo II presenció dichas demostraciones, dijo al respecto de la creación de Maxim: "Esta es el arma, no hay nada parecido".
En 1917 Browning saca su modelo más famoso, la M1917, que sigue siendo empleado en la actualidad y que funciona por el retroceso del cañón. Las Browning fueron adoptadas por el ejército estadounidense y posteriormente en muchos otros países de la OTAN, cambiando sus calibres con el tiempo.

Durante la Primera guerra mundial, las ametralladoras eran armas pesadas, montadas sobre un trípode o ruedas al estilo de un pequeño cañón. Para resistir las ráfagas continuas sin quedar inoperativas, los cañones iban montados dentro de cilindros que eran llenados con agua para refrigerar el arma.
Las ametralladoras ligeras de la primera guerra y de entreguerras son en apariencia grandes fusiles diseñados para tiro automático como apoyo al pelotón de fusileros tradicional. Armas como la estadounidense BAR (Browning Automatic Rifle) empleada en las dos guerras mundiales o la inglesa Bren, usada en la segunda guerra mundial, entran dentro de esta categoría. Normalmente se alimentan mediante cargadores o tambores de 30 a 100 cartuchos y disponen de un pequeño bípode en el extremo para disparar cómodamente tumbado. El concepto permanece hoy en día, y la mayoría de las ametralladoras actuales de este tipo son fusiles de asalto modificados para dar una mayor duración al cañón, con un bípode y cargadores de más capacidad que los estándares del fusil del que proceden, aunque hay modelos actuales de cinta diseñados expresamente como ametralladoras ligeras, como la FN Minimi belga (utilizada por el ejército estadounidense y muchos países de la OTAN) y la CETME Amelia española.
Antes de la segunda guerra mundial, los alemanes inventaron a su vez la ametralladora polivalente o media. Esta arma puede actuar como una ametralladora de posición normal, al estilo de la Primera Guerra Mundial, montada en un trípode pesado con miras para actuar hasta 1.200 m; o puede ser desmontada, acoplada a un bípode y utilizada en el rol de ametralladora ligera, pero con una potencia muy superior a las concebidas expresamente como tales.
En la Segunda Guerra Mundial, los alemanes emplearon la MG 34 y la MG 42, que es una versión simplificada de la anterior, con la mayor parte de sus piezas en chapa estampada para abaratarla. La MG 42 permanece hasta hoy en día en servicio en la OTAN, en una versión mejorada denominada Rheimetall MG3. Otros modelos son la M60 estadounidense de la época de Vietnam o la PKM rusa.

Ametralladora ligera:
Una ametralladora ligera (LMG por sus siglas en inglés) es una ametralladora diseñada para ser empleada por un único soldado, con o sin asistente, como apoyo a la infantería en la línea de frente. La ametralladora ligera suele ser usada como arma automática de escuadrón.
Una ametralladora ligera puede ser identificada o por la arma o por su función táctica. Se usa para disparar ráfagas cortas de 8-10 disparos, generalmente desde un bípode; un soporte para fuego continuo como es el trípode ya es una característica de una ametralladora media. Algunas ametralladoras, en particular las ametralladoras de propósito general, pueden ser desplegadas tanto como ametralladoras ligeras como medias. Como regla general, si una ametralladora es desplegadas con un bípode es una ametralladora ligera; y si lo es en un trípode es una ametralladora media, al menos que tenga un calibre de 10 mm o superior, entonces es una ametralladora pesada. Las ametralladoras ligeras modernas suelen tener un calibre menor, además de ser más ligeras y compactas, que las ametralladoras medias.
Las ametralladoras ligeras, como la Lewis británica, fueron introducidas por primera vez en la primera guerra mundial para aumentar el poder de fuego de la infantería. Al fin de la segunda guerra mundial, las ametralladoras ligeras generalmente estaban siendo desplegadas en una escala de una por sección o escuadra, y las escuadra de infantería moderna emergió con tácticas basadas en la utilización de las ametralladoras ligera.
Es posible disparar una ametralladora ligera desde la cadera o en movimiento, pero resulta poco preciso, por lo que generalmente se dispara desde una posición estacionaria usando un bípode. Muchas ametralladoras ligeras antiguas (como la Bren o el Fusil Automático Browning Modelo 1918) eran alimentadas mediante cargador. Otras como la MG 34, podían ser alimentadas mediante cinta o cargador. Las ametralladoras ligeras modernas están diseñadas para disparar más proyectiles de menor calibre y tienden a ser alimentadas mediante cinta. Algunas, como la RPK soviética/rusa, son modificaciones de diseños de fusiles de asalto existentes. Las adaptaciones generalmente incluyen un cargador de mayor capacidad, un cañón más pesado para resistir el sobrecalentamiento, un mecanismo más robusto para soportar el fuego continuo y un bípode. Otras ametralladoras ligeras modernas, como la FN Minimi, ofrecen la posibilidad de utilizar cinta de munición o un cargador desechable. Las ametralladoras ligeras modernas de menor peso han permitido ser desplegadas a nivel de escuadra.

Cañon Vulcan:
Tipo: Cañón automático rotativo de seis cañones
Calibre: 20 mm
Operación: operado hidráulicamente, disparado eléctricamente
Longitud: 188 cm
Peso (sin sistema de alimentación): 112 kg, por supuesto que tiene variaciones con respecto a otros modelos
Cadencia de fuego: 6000 disparos/min (pruebas de laboratorio) 
El cañón Vulcan es, por encima de todo, un arma tipo Gatling, lo cual dice mucho más de lo que cualquier otra palabra podría expresar sobre la misma. 
Este modelo, diseñado en 1861 por Richard J. Gatling ha condicionado el mundo y la industria armamentística desde sus inicios hasta la actualidad, pasando por épocas de gran controversia debido a su gran capacidad de fuego (algunos pensaron en su momento, que incluso excesiva).

Hoy en día, el término Gatling se aplica a cualquier arma que utilice una serie de factores propios de estas armas y es por ello por lo que a la hora de referirnos al funcionamiento de un cañón tipo Vulcan, sea imposible hacerlo sin mencionar las principales características de este tipo de armas.

¿Funcionamiento? El cañón Vulcan, tipo Gatling, consta de 6 tubos rotatorios capaces de disparas más de 60.000 proyectiles por minuto sin ningún tipo de interrupciones, con el único aspecto a considerar de la munición, logicamente. Cada uno de estos 6 tubos (de 20mm de calibre) antes mencionados tiene su propio sistema de cierre los cuales se desplazan de manera alternativa al mismo tiempo que giran sobre un único eje. Así mismo, llegan a alcanzar la fabulosa cifra de velocidad de 1.030 metros por segundo en su lanzamiento.
 


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